Durante el periodo colonial, España se organizó como un Imperio cuyos dominios se encontraban en distintos continentes. Su cabeza era el rey, quien tenía la totalidad del poder. La mayor parte de los territorios americanos, incluido Chile, dependían de la Corona española.
La Colonia abarcó aproximadamente tres siglos, desde la llegada de los conquistadores europeos en el siglo XVI hasta los movimientos de independencia del siglo XIX. Chile fue parte del área conocida como Hispanoamérica, pues la lengua más hablada era el español.
En América se formó una nueva sociedad a partir de la mezcla de distintos grupos: pueblos indígenas, población europea y población africana. Los procesos de mestizaje, evangelización y sincretismo cultural dieron forma a la sociedad colonial americana, cuyos rasgos continúan presentes en las sociedades latinoamericanas actuales.
Chile fue una Capitanía General que dependía del Virreinato del Perú. El río Biobío se estableció como frontera entre el norte hispanizado y el sur bajo control del pueblo Mapuche, que mantuvo su independencia durante todo el periodo colonial.
La sociedad colonial era estratificada y jerarquizada, dividida en grupos que se ordenaban de acuerdo al origen de las personas. Ascender socialmente era casi imposible, pues el lugar de cada persona estaba dado por su nacimiento.
El mestizaje es la mezcla biológica y cultural entre distintos grupos o etnias. Este proceso comenzó durante la Conquista y se consolidó durante la Colonia. Propició la aparición de nuevos grupos con características físicas y culturales propias.
El sincretismo cultural es el proceso en que dos o más culturas se influyen mutuamente e incorporan en sus vidas cotidianas elementos nuevos. En América colonial, esto produjo cambios en el lenguaje (español mezclado con quechua y mapuzungún), en la religión (tradiciones indígenas mezcladas con el catolicismo) y en la alimentación.
La Corona española dividió el área bajo su control en distintos virreinatos para gobernarlo de manera más eficiente. Chile fue parte del Virreinato del Perú durante todo el periodo colonial.
Primer virreinato colonial. Abarcó gran parte de América del Norte y Central.
Segundo virreinato. Chile dependió de este virreinato durante toda la Colonia.
Creado por las Reformas Borbónicas, cuando la dinastía Borbón reemplazó a los Habsburgo.
Cuarto virreinato. A pesar de este cambio, Chile mantuvo su dependencia del Virreinato del Perú.
El territorio colonial de Chile se dividió en dos intendencias: Santiago y Concepción.
En términos económicos, los territorios americanos quedaron sometidos a España mediante un sistema de monopolio comercial: las colonias solo podían comerciar con España. Este sistema se mantuvo durante todo el periodo colonial, aunque se flexibilizó parcialmente con las reformas del siglo XVIII.
La Iglesia Católica fue una de las instituciones más importantes e influyentes de la América colonial. Estaba presente en la educación, la economía y la cultura. Asumió la principal tarea colonizadora: la evangelización de los pueblos americanos.
El actuar de la Iglesia estuvo normado por el Patronato: el Papado le otorgaba al rey la facultad de organizar la Iglesia americana y recaudar fondos (diezmo). A cambio, el rey se comprometía a hacer efectiva la evangelización indígena y proteger a los funcionarios eclesiásticos.
Las órdenes religiosas asumieron la tarea de la enseñanza formal a jóvenes españoles, criollos e indígenas cristianizados. Los frailes fueron mayoritariamente quienes ejercieron el profesorado. Esta relación entre Iglesia y educación se conoce como "iglesia docente".
Las misiones eran lugares organizados en torno a una iglesia donde se enseñaban trabajos y el idioma español como parte de la evangelización. Las misiones jesuitas tuvieron haciendas con altos niveles de productividad. Los jesuitas adoptaron una política de protección a la población indígena.
Las ciudades reflejaban la sociedad de la época. En Santiago, la aristocracia hispano-criolla vivía en el centro y el resto de los grupos se repartía en las afueras o en los sectores rurales cercanos. La importancia de la Iglesia Católica también se hacía sentir en el espacio público, con procesiones y ceremonias religiosas.
Existieron numerosas fiestas religiosas (procesiones en honor a un santo, Semana Santa, Navidad) y fiestas civiles (llegada de noticias de España como el nacimiento de un heredero al trono). Las actividades de la hacienda —trilla, vendimia, rodeo— también adquirieron con el tiempo un carácter festivo.
Las actividades de las mujeres se diferenciaron según su grupo social. En general, tenían dominio del ámbito privado y participaban del espacio público, pero sin ejercer los derechos ni el poder de los hombres. Las niñas desempeñaban las funciones que sus padres les designaban, determinadas por su origen social.
El patrimonio cultural es la herencia que los pueblos transmiten de generación en generación. Se compone de elementos materiales (edificios, monumentos, herramientas) e intangibles (costumbres, leyendas, música). Una buena parte del patrimonio cultural de Chile es de origen colonial.
El quechua, lengua oficial del Imperio Inca, fue extendido por los misioneros como estrategia de evangelización. Hoy cerca de 10 millones de personas lo hablan en América. En Chile se habla en el norte del país. Muchas palabras quechuas forman parte del español chileno: